lunes 2 de noviembre de 2009

Atrapar el tiempo

El caballito de bronce

Tendría unos seis años. Se pasó dos horas subiendo y bajando del caballito. Lo miraba, hablaba con él. De repente, se iba corriendo a todo correr, se movía como si fuera un soldadito pensando Dios sabe qué cosas, y hablaba solo. Y luego volvía y se subía de un salto al caballito. Parecía que iba al galope. Yo creo que era muy feliz, allí solito, jugando a no sé qué (no puedo imaginarlo) con aquella escultura del caballito de bronce.

Yo pasé esas dos horas observándole y pensando cuándo olvidamos los adultos a hacer esas cosas. Me refiero a montarnos un mundo con las pequeñas cosas. A poder verlas, sencillamente. Yo creo que el secreto del tiempo lo tienen los niños. Ellos poseen el tiempo, no al revés. Y no sólo porque les queda todo el camino por recorrer, y porque están más cerca del suelo. ¿Por qué si no recordamos la infancia como si durara una eternidad? Porque las metas son a corto plazo y se desgranan los segundos. Dentro de una hora, dentro de media…uy! Y lo que falta para que llegue la noche! Los veranos no se acababan nunca. De mayores nos saltamos la semana de viernes en viernes, craso error. Las metas son a largo plazo “cuando acabe la carrera””cuando cambie de trabajo” “cuando llegue el verano” “cuando sean la hora de salir del trabajo” y lo que hay en medio pasa muy deprisa. Demasiado. Cuando consigues esa meta, buscas otra, y así. Hasta que hay más vista para atrás que para delante.

Yo creo necesario que todos sigamos siendo un poco niños, siempre. Y que la capacidad de ilusionarse permanezca intacta hasta donde se pueda. Y si ya no surge de forma natural, hay que procurar recordarlo: la infancia está en el fondo de nuestras capas de cebolla de existencia. Así que desaparecer, no desaparece.


sábado 24 de octubre de 2009

Meryl


¿Cómo lo hace?

La actriz de nuestros días que más me gusta es Kate Winslet. Bueno, en fuerte competición con Rachel Weisz. Pero creo que Meryl Streep es la mejor actriz de todos los tiempos. Esta belleza poco convencional ha trabajado con los mejores. ¿Alguien sabe cómo es posible que esta mujer hable tan bien polaco y alemán en “La decisión de Sophie”? ¿Alguien sabe cómo puede no parecer que actúe, si no que esté sintiendo lo que está haciendo y diciendo en todo momento? La escogen en papeles un poco dramáticos. Danesa, polaca, italiana. Impecable en todas. Le hacen tomar decisones imposibles. Estar enamorada hasta las cachas, cautivar a dos hombres explicando un cuento durante una velada, ser una inquisidora, o o que baile y cante con gracia y estilo .

Cómo puede hacer eso. Supongo que sencillamente porque es una profesional, y pone la profesión de ACTOR CON MAYÚSCULAS.

Pero de todos, me quedo con su magistral interpretación en los puentes de Madison. Jamás había visto nada igual.
Aquí , o aquí
.


Se rinde uno ante el talento de la mujer del teniente francés que madura con honestidad y sigue sorprendiendo.

Perspectiva y relatividad

Esto es muy grande. Y nosotros muy pequeños.

Pensamos que somos la especie más evolucionada, pero eso es cierto bajo una perspectiva: la nuestra. A una hormiga le importa un carajo. ¿Por qué? Porque no se lo plantea. A lo mejor está más evolucionada porque no siente la necesidad de hacerse preguntas para las que a lo mejor no hay respuesta. Siento curiosidad por cómo resolvían sus preguntas las sociedades antecesoras, me refiero a las del Pleistoceno, puesto que estaban más en contacto con lo elemental.

Como decía Cajal cuando se enfrentó a los enigmas que le planteaba la neurona, hay que ir a lo simple.

Lo que tenemos nosotros ahora, es más consciencia de nosotros mismos y nuestro recorrido, podemos volver al vista atrás y adelante, y analizar y analizar. Y tenemos herramientas, Ciencia e Historia. Pero me pregunto si los que empezaron en esta andadura humana echaban la vista atrás o sólo miraban el presente. O tal vez el futuro.


El hombre de Neanderthal, al cual se tuvo durante mucho tiempo como inferior a su compatriota el Cro-Magnon, fue el primero del que se tiene noticia manifestó conciencia del final, y empezó a enterrar a sus muertos. Y concibieron la vida después de la muerte. Indicios de ello lo tenemos en el cazador de la caverna de La Chapelle-aux-Saints, sobre cuyo pecho dejaron una pata de bisonte y utensilios de sílex. Se sabe que sus congéneres le ayudaron a sobrevivir y alcanzar una edad madura para ese tiempo. Compasión. Luego aparecieron los enterramientos de La Ferrassie en posición fetal y orientados en dirección este-oeste ¿para ahorrar trabajo en la apertura de fosas? ¿o por otras razones? ¿tiene esa orientación algo que ver con la salida y la puesta del sol? Sigue sin haber consenso. O el sorprendente hallazgo de flores en un enterramiento en Shanidar.

También otros restos demuestras otra de las tendencias innatas del ser humano, la violencia.
Shanidar, Skhulnos hablan de ello.

Haya dioses, Dios, o nada, el universo es muy seductor, especialmente desde que se cree no es finito. En este día chorra, me hago estas reflexiones. Supongo que se nota que acabo de ver cierta película y que he seguido cierto debate. Me ha hecho recordar al mejor profesor que he tenido, quien durante una de sus magistrales clases de prehistoria hizo que nos planteáramos todas estas cuestiones mientras le escuchábamos fascinados.

Muchas dudas, demasiadas. Tal vez nos falte perspectiva o distancia.

¿Cuál es la respuesta? Mejor dicho. ¿Cuál es la pregunta?

lunes 12 de octubre de 2009

Escenas que sientan bien

¿Por qué las pelis de ahora no tienen “eso”?


Y no sé explicar lo que es “eso”. Debe ser una mezcla. Los vestidos de ellas y los trajes de ellos. Los peinados. La belleza clásica. Los diálogos. Los argumentos. Los colores. Qué se yo. “Eso”.

Y con esto no quiero decir que no me guste el cine de ahora. Porque no se hace cine como antes, pero sigue habiendo cine muy bueno. Ahora tiene “otras cosas”.

Un ejemplo de “eso” en los musicales:

I got!

Más escenas y bailes deliciosos. Qué bonito y qué ganas de ir a Paris por Dios.

Y esta otra, qué me decís de esta escena:

Mambo!

To be continued…

sábado 10 de octubre de 2009

¿Pero qué me estás contando?

Apolo, Venus, Vulcano, Marte...


Están en plena fragua. Y en estas entra el dios Apolo, para comunicarle a Vulcano que su esposa, Venus, acaba de traicionarle con el dios de la guerra, Marte. Los demás están alucinados. Vulcano lo que está es encendido.

- Pero ¿qué me estás contando, hombre?
- Lo que oyes, Vulcano. Lo que oyes.
- Miiiira, mira, eh? Miraaaa, Apolo. Cuidado jovenzuelo. Que aquí todos estamos haciendo instrumentos para la guerra, por si no te has dado cuenta. Así que no vengas aquí con la luz esa que sale del laurel que llevas, todo delicado y bello a contarme eso y pretendas quedarte tan ancho.
- Vamos a ver, Vulcano, un respeto. O crees que me hace gracia venir a contarte esto? Que sí, que tu mujer se ha ido con Marte, y no es la primera vez.
- ¿Con quién? ¿Con Martes, dices? ¿con el bigotes? ¿con ése???
- Hombre, reconoce que está bien dotado, cuerpo bien musculado, guerrero, valiente, bello… Además lo de Venus y Marte es amor verdadero. No es un enredo cualquiera.
- O paras de hablar o no quieras saber dónde acabará esta barra de hierro candente
- Me callo. Me callo. Tranquilo.
- Ya sabía yo que al final me la pegaría. Si ya me lo decía mi madre verdadera Tetis. “que es muy guapa, Vulcano, cuidao, que es la diosa del amor”…perraca!!! –Vulcano, se vuelve hacia los herreros: ¿Es por la cojera? Por eso mi madre genética Juno me acabó arrojando del Olimpo cuando aún llevaba pañales… Joder, y encima le estoy haciendo la armadura a ese canalla.

Todos se apresuran a decir “no hombre, no. Tú eres estupendo. Eres el herrero de los dioses…”. Apolo prefiere dejarlos que la cosa ya se empieza a poner chunga, no sea que vaya a recibir.

- Bueno, mira. Yo ya te he informado. Y ahora me tengo que ir, venga. Adiós.
.............................................................................................
- Venganza! venga, vamos a hacer unas redes que no se vean…
Los herreros murmuran entre ellos "ja s'ha begut l'entenimet" "ara si l'hem feta bona, tu" "Ens enredarà i després ens la fotrà, ja veuràs" "Ep, tu, Hefestus, digues alguna cosa..."

- Pero si lo nuestro es la forja…
- A callar, cíclopes! Que no estoy para tonterías. Venga. Las redes. Les tenderé una trampa. Lo que voy a hacer es hacerles pasar vergüenza, pero delante de todos, vamos. Las redes no se tiene que ver, de acuerdo? Avisad a todos los dioses del Olimpo. Esta noche tenemos numerito.

Me he permitido esta pequeña travesura. El cuadro me encanta, como todos los cuadros de Velázquez. Es perfecta la composición. Perfecta la representación de los cuerpos, muy académica, al estilo clásico. Y perfecta, increíble diría yo, la expresividad de los personajes. Atención especialmente al cíclope-herrero situado entre la figura de espaldas y la que se inclina sobre la coraza de la derecha:


La primera vez que contemplé este cuadro pensé que era una representación religiosa: Cristo apareciéndose a sus apóstoles resucitado. No sé por qué, es lo primero que me vino a la cabeza. La túnica, la luz que emana de la cabeza. Luego leí la historia y también que por aquel entonces, en pleno Siglo de Oro, había una cierta postura anti-mitológica, vamos con menos reverencia que nuestros vecinos franceses. Aquí el mismo tema por Le Nain:



Yo me quedo con Velázquez, sin duda alguna. “en Velázquez todo se dignifica, todo lo que pinta, sea falso dios o deforme criatura”.

lunes 5 de octubre de 2009

Surrealisme poètic

És quan dormo que hi veig clar

Us poso aquest poema del poeta surrealista i avantguardista Foix, que parla de la claredat que donen els somnis.

És quan dormo que hi veig clar
Foll d'una dolça metzina,
Amb perles a cada mà
Visc al cor d'una petxina,
Só la font del comellar
I el jaç de la salvatgina,
–O la lluna que s'afina
En morir carena enllà.
És quan dormo que hi veig clar
Foll d'una dolça metzina.

És quan plou que ballo sol
Vestit d'algues, or i escata,
Hi ha un pany de mar al revolt
I un tros de cel escarlata,
Un ocell fa un giravolt
I treu branques una mata,
El casalot del pirata
És un ample girasol.
És quan plou que ballo sol
Vestit d'algues, or i escata.

És quan ric que em veig gepic
Al bassal de sota l'era,
Em vesteixo d'home antic
I empaito la masovera,
I entre pineda i garric
Planto la meva bandera;
Amb una agulla saquera
Mato el monstre que no dic.
És quan ric que em veig gepic
Al bassal de sota l'era.


viernes 25 de septiembre de 2009

Fondos

El paisaje del pintor de batallas
Somos naturaleza, esa es la historia. El universo no tiene sentimientos. La naturaleza es tan cruel como el azar, somos crueles porque somos parte de este mundo. APR.

Las reflexiones que estamos haciendo en nuestro querido y recuperado foro a propósito del Pintor de Batallas, me han hecho pensar en los escenarios que pudo ver Faulques, y en el aspecto que podría tener ese mural. Recurro a los pintores que no sólo han representado guerras en el sentido estricto de la palabra, si no sus propios escenarios como espectadores del horror la naturaleza, la cósmica y la humana. Saben que tarde o temprano acabarán allí, en el cuadro de Brueghel. Rauschengerg lo sabía. Basquiat también.

El paisaje de Faulques podría parecerse al fondo de las Lanzas de Velázquez. Lo imagino abstracto, insinuando de forma difusa humo de explosiones, confusión. Las formas sin definir. Y sin embargo hay detalles muy precisos, deliberadamente precisos. Me pregunto cómo se recuerda una guerra. Yo que gracias a todos los dioses no he estado en ninguna y lo único que he visto ha sido por la TV no puedo imaginarlo. Debe ser caótico, y veloz. Muy veloz. Tensa e interminable la espera y lo demás precipitado, caótico. Ya no distingues quién era amigo y quién no lo era. Los instintos primarios mandan. Sólo los primarios.

Faulques pudo recurrir a técnicas parecidas a las de William Turner para algunos escenarios, o tal vez le sirvieran de inspiración los futuristas italianos que pintaban la velocidad, como Boccioni. Paolo Ucello y su surrealista Batalla de San Romano están en la mente de Faulques desde que contempló ese cuadro junto a Olvido. Una composición que parece un ejercicio de geometría inaudita para el momento. Caos ordenado y perspectiva, dando un paso mas allá a lo que inició Giotto en la Capilla Scrovegni. Curioso que a mí ese cuadro de Ucello me parece casi fantasioso, y me recuerda a los fondos de la película La bella durmiente, no me sorprendería que se pudiera ver mejor con unas gafas de esas de 3D.


Es posible que ese mural tuvieran en ciertos momentos el estilo expresionista de los del Puente. Trazos violentos, angulosos, gruesos. Y es que no creo que en la retina pueda quedar eso de forma clara para nadie. El mismo Markovic le dice a Faulques que en el cuadro hay enigmas. A veces, cuando se intenta rememorar una experiencia traumática, lo que surge son sombras e imágenes borrosas. Es muy incómodo porque te da una sensación de irrealidad: pero en cambio tú has vivido eso. El cuadro de Brueghel es en cambio de un detallismo tremendo, en cada rincón del cuadro, hay una historia.

Antes habé de una cierta imprecisión. Preferiría matizar hoy, después de una semana de dejar en "stand by" esta entrada, ese punto. Hay detalles que se recuerdan con precisión fotográfica, y claro Faulques había sido fotógrafo. Jacques Callot no es precisamente difuso en su serie de las miserias de la guerra. Y además una de las escenas del mural de Faulques es clavada. También hay lugar para pararse en una escena y ver nítidos sus contornos. Como en el detalle de esta escena de Piero della Francesca.

Hay pinturas en las que el espectador entra, y otras que no consiguen ese objetivo. Yo creo que cuando un pintor utiliza el pincel como un instrumento comunicado directamente por su alma, empatiza con el espectador. Y transmite lo que está dentro, ni más ni menos.

A mí me llama mucho la atención este dibujo, me conmueve de puro sencillo que es:

Lo pintaron los niños de Terezin. Sus autores pasaron allí unos dos años y luego fueron deportados a Auschwitch, de donde ya no salieron. La tristeza se adivina en los trazos, de tenues y suaves tonos pasteles en algunos (recuerdo aquel que se llama “mamá”) y violentos trazos de tonos oscuros y rojos en otros (aquí me viene a la memoria el que se llama “miedo”). El más célebre de estos dibujos es esa pareja de mariposas que se convirtió en el triste eslogan años más tarde de esta colección de dibujos bajo el título “No he visto mariposas por aquí”.

En el fondo, todos se parecen.