jueves 15 de marzo de 2012

Primavera


Podía ser que no llegara nada, ni nadie. La avenida no conduciría a ningún sitio. El invierno desplegaría su glacial y límpida soledad. Más tarde, en un futuro incierto pero previsible, empezaría la nieve a fundirse. Se llenaría el bosque de riachuelos, de agua viva. Los árboles entrarían en actividad, también la tierra, la savia, los gérmenes. Un día todo se cubriría de verdor, se pondría a crecer. Hay una palabra para todo ello: la primavera.

Aquel domingo. Jorge Semprún

sábado 10 de marzo de 2012

sábado 3 de marzo de 2012

Marilyn y Groucho


Una joven capaz de despertar mi anciana libido y hacerme salir humo de las orejas al pasar junto a mí. Groucho Marx.

jueves 1 de marzo de 2012

Transparencia




Aún debe quedar gente durmiendo dentro del refugio. El pequeño lago está desierto esta mañana. Me acerco lentamente, sin hacer ruido. Miro a mi alrededor buscando signos de movimiento. Nada. El sonido del aire meciendo las copas de los espléndidos pinos negros. Es pronto, y sopla un viento frío. Pero al sol no se está mal. Hoy será un caluroso día de agosto, pero aún no. Me quedo un buen rato en la orilla del lago que rodea el refugio y recibe su caudal directamente del Lago Negro. Deseando que nadie venga, ni me interrumpa. En este lugar, el tiempo es otra cosa. Se detiene, por fin. Va al ritmo de las ondas concéntricas del pequeño lago, de movimiento de las truchas, y de la proyección de las sombras. Pronto los destellos cegaran mi vista y eso aún hará más hipnotizador el efecto. La Cresta de l’Avió lo domina todo. Más allá, sólo bosque. Estamos a 2350 metros, en el mítico Josep María Blanc. Intento captar cada matiz de esta inmensa gama de verdes que se extiende ante mí, aquí, en este pequeño rincón de infinitas transparencias. Capturo el instante. Todo me pertenece. Y yo formo parte de este lugar. Aún queda todo el día por delante.

domingo 26 de febrero de 2012

L'home de l'abric llarg

Entra cada dia, cap a les quatre, i s’hi queda fins pràcticament l’hora de tancar. Marxa una mica abans, potser.

No en sé res d’ell. L’observo. L’edat és difícil de definir, podria tenir cinquanta, però també seixanta. Molt alt. Du un abric llarg. Pell fosca i ulls endinsats. Estralls d'un temps o una vida. És un senyor educat, dels que mai perden la classe. La mirada és tan profunda que es gairebé impossible travessar-la.

Sempre em saluda amb un Bona tarda. Se’n va al seu raconet i llegeix el diari.

A vegades perd les ulleres al seient perquè li cauen. Jo sempre les guardo perquè se’n recorda una estona més tard.

Quan acaba de llegir el diari es queda moix i mig adormit. Passa l’estona així fins que tanquem.

L’altre dia el vaig veure passejant tot sol, el cap per vall com acostuma. Em pregunto on anava. Almenys sé on anirà demà.

Me n’alegro que cada tarda trobi un refugi a la nostra biblioteca i que tingui durant una estona certa pau, calor, o que el que sigui per allunyar-lo del fred, provingui d’on provingui.

jueves 23 de febrero de 2012

El justiciero

Hace muchos años había una serie en televisión, no recuerdo cómo se llamaba. Pero el eslogan era "La justicia puede ser ciega, pero no en la oscuridad". El prota, era un juez que por la noche se transformaba en motorista y arramblaba con todos los malos. Usaba métodos poco o nada convencionales para dar con las pruebas y los culpables, y al final dictaba sentencias justas y los malos iban a la cárcel.

Esta chorrada que me ha venido ahora a la cabeza viene a cuento por lo que le ha pasado al Juez Garzón. Un de las pocas personas que ha tenido los arrestos de denunciar nada menos que por crímenes contra la humanidad a Pinochet. Ha actuado contra los GAL, contra ETA. Ha estado detrás de las principales causas judiciales, con un par. Aunque posiblemente el estrés una vez la causó una parálisis facial durante un tiempo, él siguió. Luego le llegó el turno a las fosas comunes y los crímenes sin resolver, ni juzgar, del Franquismo. Y ahí empezó a molestar a ciertos sectores. Y yo sospecho que desde entonces se lo han querido quitar de en medio, más como están las cosas de "diestras" en estos últimos tiempos. Aquí hay datos muy interesantes respecto esto último:
http://elpais.com/diario/2010/04/19/opinion/1271628004_850215.html

http://www.20minutos.es/noticia/781360/0/baltasar/garzon/sociedad/

http://www.20minutos.es/noticia/866760/0/garzon/debate/memoria-historica/

Es cierto, sí: La justicia debe ser igual para todos. Cuando se propuso desmantelar a la panda mafiosos de la Trama Gürtel el método no fue correcto. O eso han dicho los expertos. No entiendo de leyes y supongo que sus razones y sus mecanismos tendrán. Pero esa sentencia que le separa definitvamente de su carrera, para un hombre como él, que es un orgullo y se lo van a rifar para dar clases fuera, lejos de su país, ¿no es absolutamente desproporcionada? ¿No vale más la pena conservarlo?

Ignoro los procedimientos legales y es muy probable que cometiera un fallo con la manera para conseguir unas pruebas. Pero seguía trabajando para quitar a los malos de en medio. Lo que pienso es que es un idealista. Empeñado en devolver a la palabra justicia cierto sentido del honor. Del valor. Creo que es un hombre que aún cree en la justicia. En solucionar causas perdidas. Sólo hay que ver los títulos de los libros que ha escrito ("Un mundo sin miedo", "Cuento de Navidad: es posible un mundo diferente", y más).

No tiene sentido que este hombre esté fuera. No lo tiene. Si cometió un delito, dale un toque, pero no te lo quites de en medio, pedazo idiota.

No se preocupe el Sr. Garzón: se lo van a rifar fuera de su país. Como siempre sucede.

lunes 20 de febrero de 2012

Palabras para tí


Una vez, hace mucho tiempo, me quitaron un pedacito de alma. Se lo llevaron, así sin más y sin pedírmelo. Y yo me preguntaba cómo podía haber otro amanecer, otro día siguiente. Otra estación. Si yo estaba incompleta. Quién iba a enseñarme y a explicarme este mundo.



Lo supe días después, cuando de repente estaba contemplando un cuadro y me encontré con preguntas que esa persona que se fue me hubiera respondido. Siempre hay un momento para darse cuenta de la dimensión de las cosas, y a veces es insignificante.



Recorrí aquel lugar. Esa senda. Me ayudaban a levantarme cuando me caía. No fue fácil.



Un buen día, le dediqué el mejor examen que he hecho en mi vida. Le hubiera gustado. Y supe que podía hacerlo, podía caminar. Encontré una nueva forma de ilusión y motivación. Todos mis triunfos, mis alegrías, se las dedicaré. Las montañas que suba y los valles que contemple, aquellos que tanto amaba. Ahí estará él. Y la vida se abrió paso de nuevo. La serenidad, y la felicidad, incompleta. Diferente. Pero felicidad.



Las enseñanzas, las experiencias compartidas estaban ahí. Renacían porque lo que fue, nunca murió del todo. Se quedó conmigo. Y eso era lo que contaba.



No perdono a la muerte enamorada. Lloraba su ausencia, pero tenía que devolverle a esa persona lo que me pidió. Vive, vive acorde con tu personalidad. Aprende, valora y ama.



He hablado de mí. Pero se lo estoy dedicando a otra persona. Alguien a quien, a lo largo de años de amistad, algunos hemos ido añadiendo a los pilares de nuestras existencias. Mi anhelo es que la serenidad y la luz sigan con él y nos llene a todos con su alegría y extraordinaria personalidad. Y lo que está en él permanezca, y le de paz.